
A los humanos les hacen sacar la lengua para comprobar su estado de salud. Ahora mirad qué buen color tiene la mía. Bien, pues he estado hecha un cristo, vomitando, tiritando, gimiendo....
- Digo yo que será indigestión, no?
- Probablemente. Siempre te estoy diciendo que le das mucha comida. Como siempre haces lo que te da la gana....
- Ya.
Imposible de describir la que he montado en casa, no daban abasto. Y todo en mitad de la noche. Un agobio del copetín, aquí no ha dormido nadie. He dejado rastro por toda la casa, en la cama, en "mi mantita", en la alfombra (sólo hay una, pues en ésa), en el sofá, y porque no hay más sitios, ni me quedaba nada en el estómago.
He perdido todos los privilegios obtenidos con mucho esfuerzo, se acabó, no más comida de la buena, sólo bolas. Nada de patatitas fritas, ni la galletita del estanco, ni la de Juan, mi amigo, ni la porra de los Domingos, ni la fruta de después de comer, ni las pastas cuando viene Lola, ni las cucharadas finales de los yogures, ni la "morcillita", ni el "chorizito" de las lentejas... ¡¡Dios, qué putada!!